Mensaje de la Prelatura de Chuquibambilla

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Con ocasión del entierro de las victimas del enfrentamiento en Challhuahuacho
Hay circunstancias tristes, como estas que estamos viviendo, en donde cualquier discurso o comentario podría ser superfluo o que podría degenerar en polémica y este no es ni el lugar ni el momento para alimentar polémicas. Creo que la mejor actitud debería ser un momento de silencio y reflexión personal y preguntarnos como y porque se ha llegado a esta trágica conclusión.
Como Obispo de la Prelatura de Chuquibambilla en donde ha habido lugar los acontecimientos mencionados y conocidos a nivel nacional, junto con mi solidaridad con los familiares de las víctimas, más que un pronunciamiento me atrevo a hacer una reflexión en voz alta.
No hay ni oro, ni plata o cobre o molibdeno que justifique la muerte violenta de hermanos nuestros con consecuencias de  sufrimientos, luto, viudas y huérfanos.
La violencia, se ha repetido muchas veces, venga de donde venga, nunca trae beneficios, sino más violencia, odio, dolor y heridas difíciles de resanar.
No estoy en condición de juzgar si el origen que ha provocado el desenlace trágico estaba justificado o menos. Es mi parecer que los problemas que los han provocado se podían solucionar en otra forma. Con el diálogo –esta palabra tan usada y a menudo tan abusada y olvidada al momento de practicarlo– con las partes involucradas.
Somos seres humanos dotados de inteligencia, de voluntad, de sentimientos, capaces de compartir gozos y alegrías, y también dificultades y problemas, y juntos buscar y encontrar soluciones.
Si nos consideramos incapaces  de buscar soluciones  humanas y comunitarias a nuestros problemas, debemos de admitir que renunciamos a nuestra dignidad de seres humanos, para acudir a la ley del más fuerte, que es la ley de la jungla, con las consecuencias que constatamos.
He escuchado a través de los medios de comunicación que se ha establecido una tregua de 48 horas para favorecer la instalación de una meza de dialogo para buscar la solución pacífica del conflicto. Saludo con satisfacción la iniciativa.
Por mi parte hago un llamado a todas las partes involucradas, a todas los responsables  del bien común, a participar al dialogo, sin prejuicios y sin intolerancias.
A las autoridades políticas locales: provinciales, distritales, vecinales, comunales, políticas y campesinas, de la Provincia de Cotabambas, y eventualmente regionales  y nacionales.
A los responsables del orden público. A los que tienen el poder económico y político y a los dirigentes de la compañía minera del proyecto Las Bambas.
Que se busque, que se provoque el dialogo sin prejuicios y que se busque la solución en donde prevalezca el bien común de todos y no intereses particulares o subalternos. Que se busque y que se practique la JUSTICIA: porque la PAZ que tanto necesitamos es fruto de la JUSTICIA.
“Opus Justiciae, PAZ”
+ Domenico Berni OSA
Obispo de la Prelatura de Chuquibambilla
Tambobamba, 1° de octubre de 2015

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Red de líderes locales Apurímac

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